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lunes, 17 de septiembre de 2018

Despertar del niñ@ interior.

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Colócate la manos sobre el corazón y cierra los ojos. Ahora permítete no solamente ver sino ser tu niño interior.
Por tu voz hablan tus padres que le dan la bienvenida a su llegada al mundo y a su vida.
Escúchales decir:
“Nos sentimos tan felices de que hayas venido. Te hemos estado esperando. Hemos deseado tanto que vinieras a formar parte de nuestra familia. Eres muy importante para nosotros. Nos sentimos felices de que seas un niño. Nos sentimos felices de que seas una niña. Amamos lo único y especial que hay en ti. La familia no sería la misma sin ti”.
“Te amamos mucho. Queremos abrazarte. Deseamos ayudarte a crecer para que seas lo que eres capaz de ser. No tienes por qué ser como nosotros. Has de ser tú mismo. Eres tan hermoso, tan inteligente, tan creativo”
“Es un placer tan grande para nosotros tenerte aquí. Te amamos más que a nada en el mundo. Gracias por escoger a nuestra familia. Eres bienaventurado y nos bendices al venir. Te amamos mucho. Realmente te amamos de verdad”.
Que tu niño pequeño asimile estas palabras como verdaderas. Procura disponer de un momento cada día para abrazarte y decirte estas palabras.
Puedes decírtelas mirándote al espejo. Puedes decírtelas abrazando a un amigo. Dite a ti mismo todas las cosas que deseabas que tus padres te dijeran. Tu niño pequeño necesita sentirse amado y deseado. Dale lo que necesita. No importa la edad que tengas, ni si estás enfermo o asustado, tu niño pequeño necesita sentirse amado y deseado.
Recítale a menudo:
“te amo, te amo, te amo mucho”.
Esto es verdad también para ti. El Universo te desea aquí y ése es el motivo de que estés
aquí. Siempre has sido amado y siempre lo serás, durante toda la eternidad.
Puedes vivir feliz eternamente.
“Me amo y me acepto tal y como soy”.

sábado, 24 de marzo de 2018

Volver a tí mismo

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APAGA EL FUEGO DE TU ENOJO...






"Cuando te enojes, vuelve a ti mismo y cuida de tu ira.
Y cuando alguien te haga sufrir,
Regresa a ti mismo y cuida de tu sufrimiento, de tu ira. No digas ni hagas nada, porque cualquier cosa que digas o hagas en un estado de ira podría estropear más tu relación.
La mayoría no lo hacemos,
No queremos volver a nosotros mismos, sino perseguir a esa persona para castigarla.
Pero si tu casa se está incendiando, lo más urgente es volver a ella e intentar apagar el fuego, y no echar a correr detrás del que crees que la ha incendiado,
Porque si haces eso, tu casa se quemará mientras te dedicas a atraparle.
Y eso no es actuar prudentemente.
Debes regresar y apagar el fuego.
O sea, que cuando estás enojado, si sigues relacionándote o discutiendo con la otra persona, si intentas castigarla, estás actuando exactamente como alguien que se pone a perseguir a su enojo, mientras su propia casa está ardiendo'".

Thich Nhat Hanh

jueves, 23 de noviembre de 2017

LOS CUATRO ACUERDOS.

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En la medida de que alguien te quiera lastimar, en esa medida ese alguien se lastima así mismo. Pero el problema es de él y no tuyo.
1. NO SUPONGAS
No des nada por supuesto.
Si tienes duda, aclárala.
Si sospechas, pregunta.
Suponer te hace inventar historias increíbles que sólo envenenan tu alma y que no tienen fundamento. Te provocan mal estar.
2. HONRA TUS PALABRAS
Lo que sale de tu boca es lo que eres tú.
Si no honras tus palabras, no te estás honrando a ti mismo; si no te honras a ti mismo, no te amas.
Honrar tus palabras es ser coherente con lo que dices y con lo que haces
3. HAZ SIEMPRE LO MEJOR QUE PUEDAS
Si siempre haces lo mejor que puedas nunca podrás recriminarte nada ni arrepentirte de nada.
4. NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE
Ni la peor ofensa, ni el peor desprecio, ni la más grave herida

CIRCULO DE BENDICIÓN.

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BENDICIÓN DE UNO MISMO
Dedica unos minutos para reunir doce objetos o símbolos que creas te representan. Estas cosas pueden incluir tu agenda, las llaves del coche, tu objeto favorito que le perteneció a la abuela o un libro que compraste.
Siéntate en el suelo, visualiza un círculo, ubícate al centro y coloca los objetos a tu alrededor.
Detrás de ti pon tres cosas de tu infancia.
Enfrente de ti, coloca tres nuevas cosas de tu vida; adquisiciones recientes, algo que evidencie nuevos intereses. A tu izquierda, coloca tres cosas relacionadas con los números, el pensamiento lógico, el orden, los negocios, el pensamiento racional, lógico e intelectual.
A tu derecha, pon cosas asociadas con el arte, la creatividad, el confort y el lujo, los sentimientos, la parte religiosa o espiritual de tu vida, la belleza y la naturaleza.
Si puedes, distribúyelos uniformemente entre los cuatro lados. No te preocupes si no puedes y tu círculo termina desequilibrado.
Ahora enciende una vela blanca, rosa o verde y ponla delante de ti.
Lea la siguiente bendición:

viernes, 22 de septiembre de 2017

Ejercicio de los tres secretos. Sello de Tse.

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EJERCICIO DE LOS TRES SECRETOS
La tradición dice que el ejercicio de los tres secretos disipa la tristeza, calma la angustia, aparta la
mala suerte, deja a un lado la infelicidad y previene la depresión mental. Es bueno para desarrollar
el magnetismo personal, la intuición y el poder mental.
Los tres secretos son: el secreto del cuerpo, el secreto del verbo (tonalidad y sonido) y el secreto del pensamiento.
DESCRIPCION
Siéntese cruzando las piernas, tratando de enderezar al máximo la columna vertebral; la parte
dorsal de las manos reposará sobre los muslos.
Ejecute el "sello de Tse, ing-tse": coloque los extremos de los pulgares en la raíz de los anulares
(siempre con el dorso de las manos sobre los muslos).
Ahora cierre los cuatro dedos -de ambas manos- sobre el pulgar, inspirando a la vez lentamente
por la nariz. Dirija el aliento hacia el vientre, a unos seis centímetros por debajo del ombligo, sobre
el "Tan- Tien" , dejando que se hinche el vientre.
Es el secreto del Cuerpo.
Retenga el aliento y pronuncie mentalmente el sonido "OM" , muy lentamente, siete veces.
Escuche la resonancia del sonido "OM" en el oído derecho.
Es el secreto del Verbo.
Concentre el pensamiento en el nivel "Tan-Tien" . Cuando ya no pueda retener el aliento, espire
lentamente por la nariz, llegando hasta el punto en que se encoja el vientre; simultáneamente
abra ambas manos a un tiempo, imaginando que las
preocupaciones, las angustias y los pesares, dejan de estar en el espíritu y el cuerpo.
Es el secreto del Pensamiento.
Repita el ejercicio desde un mínimo de siete veces, hasta un máximo de cuarenta y nueve.


lunes, 10 de abril de 2017

Meditación Tubo de Luz

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viernes, 7 de abril de 2017

Mi ángel Guardián.Cuento espiritual

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Aquí os dejo un Cuento espiritual que acabo de grabar y publicar en Youtube. Espero que os guste. Un cariñoso saludo a todos. 

jueves, 30 de marzo de 2017

Meditación para Cerrar ciclos

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lunes, 20 de marzo de 2017

Dejar la Ansiedad en 5 minutos

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viernes, 3 de febrero de 2017

MEDITACIÓN HO`OPONOPONO. Sanar la ira.

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EJERCICIO DE SANACIÓN: LIBERAR APEGOS Y DOLORES EMOCIONALES

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Toma unos minutos para estar a solas contigo mismo.
Con tres respiraciones profundas, empieza a relajarte y a adentrarte en tu interior. Puedes cerrar los ojos si lo deseas.
Ahora, recuerda una situación concreta o una persona que te haya generado una emoción negativa o dolor. También pueden ser varias emociones negativas, como por ejemplo, el enojo, la rabia, la ira, el rencor, el resentimiento, el odio, la cólera, el miedo, la tristeza, etc.
A continuación, hazte la pregunta: "¿Quién siente esta emoción?".
Permanece unos instantes en silencio, auto-indagando en quién es el que siente la emoción.
Tu respuesta es "yo". Pero, ¿quién es este "yo"?.
Contempla eso. Contempla quién es este "yo" que siente esa emoción negativa o ese dolor.
Ahora, hazte la pregunta: "¿Soy consciente de esto?".
Permanece unos instantes más en silencio, auto-indagando en si eres consciente de este "yo" que siente la emoción negativa o el dolor.
Tu respuesta es "sí, soy consciente".
Si no fueras consciente, no te darías cuenta de nada de esto, estarías totalmente ausente. Por tanto, hay alguien ahí que es consciente en todo momento.
A continuación, hazte la pregunta: "¿Quién es el que es consciente?" o “¿qué es eso que es consciente todo el tiempo?”
Toma unos momentos para estar en silencio, para auto-indagar en quién es consciente del "yo" que siente la emoción negativa o el dolor.
Tu respuesta es: "Yo soy consciente".
Entonces, hay dos yoes; el "yo" que siente la emoción y el "Yo" que es consciente del "yo" que siente la emoción.
Por tanto, ¿cuál de los dos yoes eres tú?
Contempla eso.
Estás cambiando el modo de ver las cosas. Estás cambiando tu foco de atención y te estás dando cuenta de que tú eres dos yoes, pero uno de ellos es real y el otro es ficticio, ¿cuál de ellos es el real y cuál es el ficticio?
El "yo" que siente la emoción, es tu persona, tu identidad. Es tu identificación con el cuerpo-mente y tu historia. Este “yo” ha experimentado una situación concreta y de ahí ha surgido una emoción. Este “yo” es el ego o también llamado "yo separado".
Este “yo” no es real, es tan solo una creencia mental que se identifica con este cuerpo-mente, dando lugar a un personaje ficticio basado en conceptos y condicionamientos mentales, y patrones establecidos. Todo esto forma parte de la historia, de la película, por tanto es ficticio.
Por otro lado, el "Yo" que está más allá de la historia, y que está todo el tiempo observando todo lo que sucede, es un "Yo" que no puede ser nombrado, no puede ser descrito, porque no tiene nombre ni forma. Está más allá de lo que acontece, percibiendo, observando y siendo consciente. Siempre permanece como Presencia Consciente, como observador.
Este "Yo" es tu verdadera naturaleza. Eres Tú. Es la Conciencia Pura no manifestada que está más allá de las formas manifestadas.
Ahora puedes ver claramente que no eres el personaje que está implicado en la historia. Puedes ver que esa emoción que sientes no es tuya, simplemente ha surgido debido a que estabas identificado con el “yo”, y cuando ha surgido un pensamiento, te has apegado a él. Este apegarse al pensamiento ha generado una emoción en tu cuerpo, la cual te ha hecho sentir mal, te ha hecho sentir dolor.
Así pues, cada vez que te identificas con este “yo” que crees que eres, cada vez que te identificas con tu cuerpo-mente y tu historia, estás generando dolor y sufrimiento. El apego al “yo” es la causa de todo el dolor emocional.
¿Puedes darte cuenta de que tú no eres el “yo”?
Contempla eso.
Tú eres eso que está más allá de esta película del “yo” y su historia. Eres eso que siempre observa, eso que siempre está consciente.
Pongamos un ejemplo: Imagina la pantalla de un cine, y en la pantalla aparecen unas imágenes; un bosque que se está quemando. Los árboles se queman, pero ¿se quema la pantalla?
La pantalla no se quema, pues no forma parte de la película.
La película es una proyección, por tanto, es una ilusión.
La pantalla, en cambio, es el espacio en el cual sucede la historia. Y nunca es afectada por la historia. Los árboles que aparecen en la pantalla sí se queman, porque forman parte de la película; pero la pantalla no se quema, ya que está más allá de la película.
La pantalla se mantiene siempre intacta. La película no puede dañarla, no puede herirla.
Tú, Presencia Consciente, eres la pantalla, en la cual sucede una historia. Mientras no estés identificado con un “yo”, no puedes ser afectado por lo que sucede en esa historia; no puedes ser tocado, ni herido. Por tanto, no puedes sentir dolor ni sufrimiento. Únicamente siente dolor y sufrimiento el personaje que está involucrado en la historia; el “yo”, el ego. Es importante trascender este “yo” y vivir desde nuestra verdadera esencia.
Mientras nos identifiquemos con un personaje que vive una historia, sentiremos dolor y sufriremos, pero si cambiamos nuestro punto de vista y enfocamos nuestra atención a Eso que está más allá y que siempre es consciente de todo lo que acontece, y reposamos como Consciencia Yo Soy, entonces nada ni nadie podrá afectarnos ni alterarnos, no habrá sufrimiento, solo paz.
Ahora que puedes ver claramente que Tú eres Presencia Consciente, observa esa emoción que siente este "yo" que creías ser. Únicamente observa intensamente esa emoción. Al observarla siendo Presencia Consciente, verás que la emoción desaparece. Se disuelve en la nada. Se transmuta en luz.
Tú tienes el poder de poder transmutar toda negatividad y dolor en luz. Solo con la luz de tu Presencia Consciente, cualquier forma de negatividad, se disolverá.
Ésta es la sanación más elevada. Y tú puedes acceder a ella siempre que quieras.
Fuente: caminoaldespertarr

martes, 29 de noviembre de 2016

MEDITACIÓN. Sanar emociones y atraer el amor.

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Meditación para saber tu MISIÓN DE VIDA

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Meditación Vibración del Amor

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martes, 20 de septiembre de 2016

Meditación guiada con el método Ho'oponopono. Confía en la sabiduría del Universo y sana desde dentro.

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Meditación para dormir

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sábado, 17 de septiembre de 2016

Sanando tu cuerpo. Problemas en la piel. Meditación

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martes, 3 de mayo de 2016

Meditación, la gran aventura interna

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¿Cuántas veces has sentido que necesitas descansar del correr incesante de la vida moderna? ¿Cuántas veces has querido salirte del ruido y entrar en el silencio, pero tus pensamientos no paran de repetir cosas que ya no quieres escuchar? Es muy común en nuestros días encontrarte tenso, malhumorado, apretado y no saber qué hacer para aliviar la situación. Estamos viviendo una vida de grandes tensiones que le exigen al ser humano una estabilidad muy grande para no caer en el tan temido estrés, mal común en nuestros días.

El hombre moderno, que es un gran ejecutor, ha olvidado introducirse en sí mismo, ha olvidado ir al lugar en donde está su mayor fortaleza y su fuente de sabiduría. La vida moderna parece estar hecha para evitar, en todo momento, la mirada interna. Se han alcanzado grandes logros en el campo de la tecnología pero no sabemos introducirnos en nosotros mismos, no sabemos buscar la fuente que nos calma la sed y nos da el equilibrio necesario para vivir mejor.

La gran aventura interna comienza con la meditación. Esta es la puerta de entrada a los parajes secretos de tu mundo interno. Es el método que te lleva al contacto con tu propia fuente de vida. Cuando decides meditar, estás encaminándote al reino de la luz y del amor porque solo, en lo profundo de tu corazón, encontraras el equilibrio y la felicidad que has estado buscando.

La meditación se ha definido de muchas formas. Vamos a darte una formulita fácil de entender. Decimos que meditar es hacer que tus emociones y tu mente guarden silencio para que puedas escuchar la voz del alma, de ese ser maravilloso y divino que eres en verdad. Por lo tanto, el objetivo de la meditación es hacer contacto con el alma. Allí está la fuente de sabiduría y de verdad, allí está el amor que se da sin pedir nada a cambio, allí están la fortaleza, el poder y la voluntad. Son tus tesoros, los de verdad, no como aquellos de hierro y de plástico, de cemento y de vidrio, de piedras y metales; y están compuestos de una sustancia muy sutil que tiene la particularidad de no desgastarse o acabarse; nadie te los puede robar y no se devalúan.

Cuando, a través de la meditación, te pones en contacto con tu alma, tu vida comienza a cambiar. Es como si abrieras una llave por donde fluye una energía muy especial que tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas. Algo parecido a cuando te enamoras. Tú sabes lo especial que es estar enamorado. La calle vieja de repente es la más bonita porque te conduce a la reunión con el amado o la amada, el sol parece que alumbra mucho más y las estrellas toman un nuevo brillo. Nos inspiramos y sorpresivamente nos hacemos poetas.

Creo que todos estamos de acuerdo en que estar enamorado es estupendo. Si observas bien te darás cuenta que el amor contiene el poder de hacer nuevas todas las cosas porque, cuando nos enamoramos, vemos las cosas distintas, encontramos belleza en todo. Y hasta nosotros mismos expresamos la belleza a través de la mirada, los gestos y el rostro.

Esta misma transformación ocurre cuando, por medio de la meditación, hacemos contacto con el alma. Es tan notorio que si tienes un espejo cerca y te observas al momento de salir de la meditación, lo vas a notar. Y lo van a notar también tus familiares y amigos porque, como el amor, el contacto con el alma no se puede esconder, se nota.

¿Porqué es así? ¿Porqué el parecido? Porque el alma es la fuente de todo tu amor y hacer contacto con tu alma es como hacer contacto con tu otra mitad, con eso que te falta para sentirte completo.

Dios es amor y el alma es un pedacito de Dios. Es tu parte divina. Y es también la parte divina de todos. Lo divino en ti es lo mismo que lo divino en todos los demás seres humanos. Es como una corriente de energía divina, de luz líquida que fluye en todos. Somos partes de un todo mayor que llamamos Humanidad y este hecho es la base real de la fraternidad humana. No es una razón sentimental, es un hecho. Por eso es que cuando un ser humano hace contacto con su alma, el amor aflora como algo natural y se ama a todos los seres porque se hace contacto con esa corriente de vida y de amor que nos hace sentir uno con todos los demás.

El problema del ser humano es que se ha identificado con su personalidad, compuesta por su cuerpo físico, sus emociones y su mente, y se ha olvidado de quién es en verdad. Con la meditación recuperamos la memoria de nuestro origen divino y nos salimos de la memoria del reino animal que nos hace creer en la muerte, en la carencia, que nos hace ser posesivos y egoístas, nos limita con su sentido de propiedad y posesión y nos encierra en nuestras pequeñas propiedades privadas cuando todo el universo es nuestro patrimonio.

Con la meditación comienzas a descubrir tu verdadero mundo. Un mundo de armonía y belleza, de luz y amor, de fuerza y sabiduría. Un mundo que es tuyo; sólo tienes, simplemente, que decidirte a entrar y, poco a poco, los esplendores de tu alma comenzarán a introducirse en tu vida diaria.



LA RELAJACION

Como paso previo a la meditación, es muy importante aprender a relajarte. Observa cuán tenso puedes estar en algunos momentos del día. La vida moderna con sus incesantes prisas, nos induce a contraernos en exceso, por tal motivo, el relajarnos es casi tan necesario como comer. De esta manera podemos soltar las tensiones que suelen convertirse en insidiosos venenos que nos enferman o nos hacen sufrir.

Hay un ejercicio muy bueno que puedes hacer muchas veces al día. Por un minuto suelta lo que estás haciendo, retírate a una habitación tranquila y acuéstate en el piso o sobre una cama con los brazos y piernas relajados. Imagínate que te sumerges en un océano de luz. No pienses en nada, quédate sumergido en la luz. Cuando te levantes, te habrás recargado. Puedes también pararte frente a una ventana y con los brazos abiertos respirar profundamente, imaginándote que inhalas luz y exhalas todas tus tensiones. Lo repites varias veces y luego, con el poder de tu imaginación, visualizas que la luz circula a través de todas tus células y de todos tus órganos y al exhalar la dejas salir para iluminar, alumbrar y ayudar al mundo entero.

Como preparación para la meditación puedes hacer el siguiente ejercicio: te acuestas en el piso y tensas todo tu cuerpo. Como si trataras de entrar en el piso, por un minuto, empujas tu cuerpo hacia abajo. Entonces, empezando por los dedos de los pies, vas soltando, parte por parte, todo tu cuerpo, hasta llegar a la cima de tu cabeza, mientras imaginas que una luz blanca y resplandeciente te rodea y te penetra.



LA CONCENTRACION

La concentración es el arte de mantener tu mente en el lugar que conscientemente le destinas. Desarrollar la concentración no sólo te ayudará a lograr una más profunda meditación sino que te permitirá utilizar tu mente más eficientemente.

Puede suceder que cuando quieras meditar comiences a pensar en otra cosa completamente ajena al tema de la meditación. La técnica para poder superar esta situación consiste en observar el pensamiento que viene a tu mente sin resistir ni pelear. Si te molestas, le das fuerza y no te puedes liberar de él. Si te quedas simplemente observándolo, solito se va.

Si quieres desarrollar el poder de la concentración en la vida diaria, puedes hacer los siguientes ejercicios:

a.- Observa un lugar y luego trata de recordar lo que has visto, incluyendo todos sus detalles.

b.- Cuando escuches música, sumérgete en la melodía sin pensar en otra cosa y trata de distinguir los diferentes sonidos que la componen.

C.- Observa un objeto cualquiera, puede ser una vela, una flor, un árbol. Cada vez que tu mente piense en otra cosa, amorosamente la vuelves hacia el objeto.

Los ejercicios de concentración son muy sencillos. Lo importante es la perseverancia que tengas. Si te esfuerzas, los frutos recompensarán, con creces, tu trabajo.



ANTES DE MEDITAR

1. ASÉATE. Si te das cuenta de que cuando meditas entras en contacto contigo mismo, sentirás el deseo natural de estar muy limpio. Es muy recomendable darse un buen baño antes de meditar. Pero no termines la limpieza con el cuerpo físico, limpia también tus emociones y tu mente. Es fácil. Lo puedes hacer con la ayuda de los elementos. Si cuando te duchas bendices el agua y le pides que de la misma manera que limpia tu cuerpo, limpie y purifique tu cuerpo emocional verás, que al salir del baño, quedas sintiéndote muy liviano. Puedes inclusive, con el poder de tu imaginación, visualizar el agua como si estuviera cargada con partículas de luz multicolor. Luego, ve cómo están tus pensamientos. Si puedes exponerte a una brisa, pídele al viento que limpie tu mente e imagínate que ese viento arranca de ti todo pensamiento negativo. Si no puedes exponerte a una brisa, simplemente imagínatela y pinta la brisa de luz blanca.

Es muy probable que, debido al ritmo de la vida moderna, no puedas ducharte, ya sea porque vas a meditar en el tiempo libre en tu trabajo, en el autobús, o en algún otro lugar que no es tu casa. No te limites por ello, simplemente imagínate que te estás duchando y le pides a los ángeles que te limpien y purifiquen.

2. BUSCA EL LUGAR APROPIADO. En tu casa debes tener un lugar, aunque sea muy pequeñito, que lo dediques a tu meditación. Será tu rinconcito de luz. Lo limpias muy bien y le pides a los ángeles que mantengan ese lugar consagrado a Dios. Puedes poner plantas o flores, pero que sean naturales. El plástico no tiene la vibración de una planta viva y por lo tanto no atrae a los ángeles. Este lugar se irá llenando de la sustancia etérica de tus pensamientos y sentimientos y así irás creando, en el mundo invisible, un camino de fácil acceso a la esfera de tu alma. Notarás, a medida que pase el tiempo, que cuando meditas en ese lugar, se te hace más fácil acceder a tu mundo interno. En los hogares, estos lugares se convierten en una bendición para sus habitantes.

3. RESPIRA COMODAMENTE. Antes de empezar tu meditación, observa tu respiración. No le quieras imponer un ritmo específico, simplemente respira cómodamente pero tratando que sea de una manera profunda y natural. Ten presente que la respiración, unida a ideas luminosas, aporta beneficios incalculables para la vida intelectual, emocional y física.

4. USA ROPA COMODA. Es muy difícil meditar cuando te aprieta la ropa, por lo tanto, suéltate todo lo que te aprieta. Es preferible utilizar tela de alguna fibra natural, como lo es el algodón, el lino o la seda. Estas recomendaciones son, simplemente, para ayudarte a que la meditación sea más fácil pero de ninguna manera son imprescindibles. Puedes meditar con cualquier tipo de ropa. Son muchos los que prefieren meditar vestidos de blanco. Es cuestión de preferencias.

5.UBICATE EN UNA POSICION ADECUADA. No te acuestes porque te vas a quedar dormido. La mejor posición es sentado cómodamente en una silla con la espalda derecha y la cabeza con el mentón ligeramente inclinado hacia adelante. Si puedes sentarte en el piso sobre un cojín, con las piernas cruzadas, en la posición de loto o medio loto, es muy recomendable, pero para la mayoría de nosotros resulta muy incómodo. No se puede meditar si estás incómodo, si te duele una rodilla o se te durmió la pierna. Por lo tanto, la clave aquí es la comodidad, de manera que tu cuerpo físico no te moleste durante la meditación.

6. NO COMAS ANTES DE MEDITAR. Es más difícil meditar cuando estás haciendo digestión; por lo tanto trata de meditar antes de comer. Y muy importante, no medites cuando has ingerido alcohol. Es muy dañino y peligroso.

7. USA SOLO PERFUMES SUAVES Y NATURALES. Si te gusta perfumarte, puedes usar aceites esenciales, ya sean de rosas, eucalipto, o cualquier otro aroma suave, pero ten cuidado con los perfumes muy fuertes porque pueden estimular los centros inferiores y producir resultados distintos a los que estás buscando.

8. MEDITA PREFERIBLEMENTE EN LA MAÑANA, antes de la salida del sol. Para los madrugadores, el beneficio es muy grande. A esa hora la atmósfera está menos cargada de corrientes de pensamientos y el prana es más abundante. El mediodía también es muy bueno, pero se puede meditar a cualquier hora aunque es mejor meditar de día que de noche.

9. ANTES DE MEDITAR NO TENGAS RELACIONES SEXUALES. Permite que pasen por lo menos seis a ocho horas. Tu cuerpo no está en condiciones de desgastar más energía y como la meditación te exige una energía que no tienes disponible, puede ocasionarte trastornos.



CUATRO CLAVES



I - VIGILA TU INTENCION

La intención es como la energía que se le da a una flecha cuando es lanzada al espacio. Ella contiene el deseo y la decisión y algo que va a determinar el éxito, la dirección. Esto es muy importante en la meditación porque si verdaderamente quieres meditar, que es hacer contacto con tu alma, y le das una dirección egoísta a la energía que pones en ello, nunca vas a llegar a tener un éxito completo. El alma es la fuente de todo amor, en ella no hay una pizca de egoísmo. El servicio, el darse en bien de los demás, es su instinto, así como el deseo de autosatisfacerse es el instinto de la personalidad. Por lo tanto, cuando vamos en pos del contacto con el alma, tenemos que tener una intención que no contenga elementos de egoísmo para que nos impulse en la dirección correcta.

Si quieres meditar para sentirte bien, de seguro que al hacerlo lo vas a lograr, te relajarás, ganarás fuerzas y hasta gozarás de buena salud, pero no habrás hecho un verdadero contacto con tu alma que es la que guarda los más grandes tesoros para ti. Querer sentirse bien es bueno y hasta un deseo genuino, pero no es la correcta intención que debes tener al meditar porque contiene un poquito de egoísmo. Pero si tu intención es servir a la humanidad, ayudar al planeta, hacer algo para que el Plan de Dios se establezca en el mundo, entonces la dirección que toma tu energía, al no contener nada de egoísmo, es la correcta y te va a permitir un contacto con tu alma mucho más directo y en menos tiempo.

Si tienes presente que eres parte de ese gran todo que llamamos humanidad, puedes introducir en tus actividades el sentido de que cada cosa que mejoras en ti, mejora a la humanidad. Este pensamiento te ayuda a lograr la correcta intención que es la energía dinámica que te impulsa a lograr la meta trazada.

Hay un sabio tibetano que definió el pecado como pérdida de tiempo en el proceso de evolución. Con la correcta intención ganamos tiempo...

Esta es una clave muy importante, no la subestimes, aquí radica gran parte del éxito de la meditación. Entonces, lo primero a tener en cuenta es la correcta intención. Antes de empezar a meditar puedes decir la siguiente plegaria:



Amado Padre Celestial, quiero servirte a través de mi meditación.

Que mis energías sirvan para aumentar la luz en el mundo.

Que mi amor vaya a aliviar los corazones necesitados.

Que todo lo que pueda lograr como fruto de esa meditación sea para tu Gloria.


Puedes usar cualquier otra oración que contenga la idea del servicio. Hasta un pensamiento bastará si se hace con profundo sentido. Existe un mantram que es muy poderoso porque contiene una fuerte intención hacia lo divino y es utilizado por los discípulos que sirven intensamente el Plan.



En el Centro de la Voluntad de Dios permanecemos.

Nada ni nadie, ni siquiera nosotros mismos, podrá jamás apartar

nuestra voluntad de la suya.

Complementamos esa voluntad con el amor.

Nosotros, el triángulo divino, por amor a nuestros hermanos,

en el cuadrado servimos.



El triángulo representa al alma, tu parte divina y el cuadrado a tu personalidad. Esta afirmación dice que te comprometes a trabajar como alma en el mundo de los hombres. Es muy probable que no signifique mucho para ti en un principio pero, a medida que avances en tu meditación, verás como asumirá un significado muy grande y se convertirá en una corriente de energía que te conducirá al lugar ... donde la voluntad de Dios es conocida.



II - MEDITA EN GRUPO

Esta es otra de las grandes claves para la meditación. Fíjate lo que sucede. La conciencia que tiene el alma es una conciencia grupal con capacidad de acceder al todo del cual es parte, y la conciencia de la personalidad es una conciencia individual, que no va más allá de la persona. Este es el motivo del porqué a mucha gente se le hace tan difícil meditar. No quieren dejar de lado su conciencia de individuo y con ella quieren hacer contacto con su alma que no tiene ese tipo de conciencia. Es una contradicción. Es como querer nadar en contra de la corriente. Uno se cansa mucho. Cuando meditas solamente pensando en ti y en el beneficio que vas a obtener, estás tomando un camino muy largo y con muchos ramales. En cualquiera de ellos te puedes perder. Puedes entrar al mundo del astralismo, ese mundo emocional de espejismo y distorsión, en donde están todas las imágenes creadas por la emoción humana, como las imágenes que ves en el cine. El problema radica que en el cine tú sabes que lo que ves es una mera proyección, una película, pero cuando éstas imágenes aparecen en tu mundo interno, producto del contacto con el plano astral o emocional, te confundes y crees que son reales y son también, al igual que en el cine, meras proyecciones. También te puedes perder en las mil y una veredas del plano mental de la humanidad y sus elucubraciones, que te hacen creer dueño y señor de la verdad. Si te introduces en esos caminos tortuosos no quiere decir que te condenas, simplemente pierdes mucho tiempo, mientras tu alma espera por ti. La meditación grupal es como una inmensa avenida de luz que te conduce directamente al reino del alma, más allá de la emoción, más allá de la mente.

Es muy importante que distingas la meditación grupal del hecho de juntarte con tus amigos a meditar. En la meditación grupal comienzas a tomar conciencia de que tus compañeros y tú son una misma cosa, son la Humanidad, y te fundes con ellos, sin distancias ni diferencias. Meditación grupal es disolver las fronteras de piel, de sentimiento y de pensamientos que nos separan de nuestros compañeros para formar un organismo nuevo, producto de la unión de todos. Es perder, por un momento, la conciencia de separación para disolvernos en la gran fraternidad humana.

La personalidad suele estar temerosa de la conciencia grupal porque cree que, en ella, puede perderse. Había una vez una gotica de agua que se encontraba temblorosa, frente al mar, porque tenía miedo de perderse en el gran océano y sabía que si se quedaba fuera, el viento la iba a secar. Temerosa se lanzó y cuál sería su sorpresa al comprobar que ella era el mar. Esto mismo le sucede al individuo que teme perderse en la conciencia grupal; cuando por fin decide lanzarse a esta gran aventura interna, se expande tanto, tanto y tanto, que se da cuenta que en vez de perderse, lo que hace es crecer.

Cuando medites en tu casa, en la soledad de tu lugar preferido, únete mentalmente a tus compañeros de manera que le des a tu meditación la dimensión grupal que tanto ayuda a acceder a la conciencia de tu alma. Puedes elegir a un amigo especial, a todo un grupo, a todos los discípulos de los diferentes Maestros, a toda la humanidad. Como prefieras.



III - HAZ UN VACIO

La forma más efectiva de meditar y hacer contacto con el alma es haciendo un vacío. Soltando, con cada exhalación, todo aquello que nos preocupa, que nos limita, que nos aprisiona, que de alguna forma nos mantiene atados al diario vivir. Es soltar todos los apegos, tanto los malos como los buenos. Es quedarnos simplemente en contacto con la vida, sin pensamientos, emociones o acciones.

Un vacío es un espacio neutro. En nuestra mente, el intervalo entre dos pensamientos es la zona neutra que permite la entrada de ideas superiores que no están condicionadas por el pensamiento de todos los días. Porque si estás repitiendo pensamientos, los nuevos no caben, no llegan. Por lo tanto, sólo en los espacios vacíos de la mente, en los intervalos, es que se produce lo que se conoce por inspiración.

El vacío, el espacio neutro, se produce en nuestra vida diaria cuando nos mantenemos en el medio de dos polaridades sin tomar partido cuando, siendo capaces de ver lo bueno y lo malo de ambas partes, nos situamos en el medio, sin defensa ni ofensa, sin juicio de ningún tipo. Inmediatamente se produce una energía que tiende a la armonía porque estás equilibrando los platillos de la balanza. Y lo mágico es que surge el amor como algo natural, porque el amor es la sustancia de los espacios neutros.

El punto culminante en la meditación se produce cuando en ella alcanzamos el vacío. Porque entramos en una zona neutra de la conciencia que nos permite el contacto con nuestra dimensión divina. Es como unir el cielo y la tierra. Porque en las profundidades de la materia, en sus espacios neutros, está la fuerza del Espíritu. Cuando alcanzamos un estado de profundo vacío, hacemos contacto directo con la divinidad desparramada por toda la creación y producimos redención en nuestra materia y en todo lo que nos rodea. Te recuerdo que redimir es imponer una vibración superior sobre otra inferior. De esta manera, estamos cambiando la cualidad de la materia, la estamos sutilizando.

Si en tu meditación, después de soltar tus apegos, expandirte y dejarte fluir libremente, visualizas un vórtice de energía que gira vertiginosamente y te metes en él y giras con él, puedes llegar al vacío más fácilmente. Acuérdate que siempre hay una gran diferencia entre visualizar y encarnar. Para llegar al vacío, tienes que convertirte en ese vórtice de energía, tienes que encarnarlo, sentirlo, vivirlo. De todas maneras, el hecho de visualizarlo es un primer paso, te ayuda a llegar al segundo paso, que es el verdadero.



IV - INVOCA A LOS ANGELES

Los ángeles son la sustancia misma de la energía. Ellos, en su infinito movimiento, van substanciando los éteres, dándole forma al pensamiento de los hombres. Toda creación requiere de la participación, tanto de los hombres como de los ángeles. Podemos decir que son nuestra contraparte. Se dice que el hombre piensa y el ángel construye. El ángel evoluciona amando para llegar a pensar. El hombre evoluciona pensando para llegar a amar. El reino angélico, en relación con el reino humano, es femenino, y el reino humano en relación con el reino angélico es masculino.

Los ángeles siempre están presentes en nuestra meditación, por eso es muy importante que trabajes conscientemente con ellos. Los puedes invocar para que te acompañen. Al ángel se le atrae con el amor y con la belleza. Unas flores naturales, un aroma sutil, una música que eleve la vibración, son elementos que permiten el acercamiento a los ángeles.

Es importante que notes la diferencia entre los elementales y los ángeles. Los elementales son los espíritus de la naturaleza, aquellas unidades de vida que son la energía detrás de todas las formas físicas. Ellos son grandes servidores de Dios; son la vida inteligente de la materia. Pero en la meditación, como lo que queremos es unirnos al alma, no invocamos a los elementales, sino a los ángeles que, habiendo salido de la etapa elemental, están en la línea evolutiva igual que nosotros. Ellos se dirigen hacia la gran Unidad y no hacia el mundo de la multiplicidad. Hay grandes ángeles, así como hay grandes hombres; hay ángeles Maestros, así como hay grandes Maestros.

Cuando el trabajo en la meditación se hace con la participación consciente de los ángeles, los resultados son siempre muy superiores. Se nos ha dicho que la nueva etapa humano-dévica (en Oriente a los ángeles se les llama Devas) difiere de las anteriores en la unión libre y voluntaria de los ángeles y los hombres, cuando ambos, con su aceptación mutua al trabajo, forman la ecuación perfecta. De esta manera pueden unirse tan profundamente que en el vórtice de energía no se puede distinguir donde empieza el ángel, dónde el hombre.

Los ángeles se están acercando a la humanidad. Este acercamiento está siendo presentido por todos. Vemos cómo hay un resurgir de la presencia angélica por todas partes. Encontramos libros, música, estatuas, pinturas, todo tipo de objetos inspirados en ellos.

Fuente: http://www.nuevopensamiento.com/como_meditar.htm

Meditación

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¿Qué es?

La meditación es un medio hacia la auto-conciencia, transformación y visión espiritual. Al aplicar un esfuerzo continuado durante periodos de práctica breves y regulares aprendemos a no reaccionar habitualmente a nuestra experiencia sino a responder de forma creativa y con conciencia.

Al trabajar directamente con la mente podemos desarrollar, de forma efectiva, estados de conciencia elevados que tendrán un efecto directo sobre nosotros mismos y la manera en que percibimos el mundo.

Existen dos prácticas de meditación:

- Meditación de “conciencia plena”.

- Meditación trascendental (MT)




MEDITACIÓN DE “CONCIENCIA PLENA”

En este tipo de meditación, se fomenta el cambiar la forma de pensar, sentir y actuar. El objetivo es intentar sentirse libre de pensamientos y acciones negativas, y en su lugar, fortalecer y aumentar los pensamientos positivos. Para lograr un estado de conciencia plena, aprenderá a concentrarse únicamente en su respiración. Si consigue sentirse inmerso por sí mismo en esta experiencia, sin reaccionar o juzgar sobre lo que ocurre a su alrededor, se cree que podrá ser capaz de repartir sus pensamientos y emociones de forma más equilibrada en su día a día. Como esta técnica combina la práctica de la meditación con yoga, tendrá, a su vez, beneficios y mejoras en la flexibilidad.

MEDITACIÓN TRASCENDENTAL (MT)

La técnica MT es bastante diferente a la anterior. Durante cada sesión, lo único que tendrá que hacer es repetir un mantra una y otra vez en voz baja o en silencio. Esto se hace para que no se distraiga y para que le ayude a concentrarse y encontrar un estado de relajación total.

La palabra meditación cubre tres maneras diferentes de controlar la mente y tres etapas diferentes en el desarrollo de la conciencia, para las cuales tanto en el budismo como en otras tradiciones espirituales de la India, hay tres términos diferentes, que comprenderían: la concentración, la absorción y la visión clara.

La Etapa de la Concentración

La concentración comprende dos procesos simultáneos: la unificación de las energías y la disminución del campo del foco de la atención. Por lo tanto podemos hablar de la concentración en términos de integración. La integración es de dos tipos, que llamaremos horizontal y vertical. La integración horizontal consiste en la unificación de la mente consciente en sí misma, o en su nivel ordinario; mientras que la integración vertical consiste en la unificación de la mente consciente con el subconsciente, lo cual lleva consigo la liberación de las energías somáticas bloqueadas, así como el despertar de energías psíquicas en niveles cada vez más profundos.

La integración horizontal corresponde a lo que normalmente se conoce en el budismo como atención y recuerdo. La palabra recuerdo es bastante adecuada dentro de este contexto ya que implica reunir algo que se encontraba disperso, llevándolo a nuestro ser consciente. Nuestro ser consciente a menudo se divide en varios aspectos o "seres parciales", cada uno con sus propios intereses, deseos, etcétera, cada uno tratando de suprimir a los demás para así alcanzar la supremacía. Unas veces se impone uno, otras veces otro diferente, y así terminamos sin saber quienes somos realmente. A veces nos sentimos rebeldes; hay en nosotros un ser parcial que quiere ser bueno y responsable, pero también hay otro que quiere olvidarse de todo y divertirse. De este modo no sabemos claramente quienes somos. Nos identificamos con cada uno de estos seres parciales cuando toman posesión de nuestra mente consciente, pero al mismo tiempo sabemos que ninguno de ellos es el total de nuestra persona. La verdad es que no somos realmente un solo ser sino una colección de seres parciales desintegrados. Nuestro ser real llegará a existir cuando logremos integrar o recordar todos estos aspectos, todos estos seres, para reunirlos en nuestra mente consciente. Esto se logra por medio de la práctica de la atención y el recuerdo.

La atención y recuerdo en la tradición budista es de tres clases. Primero tenemos la atención en el cuerpo y sus movimientos; debemos estar atentos de todo movimiento del cuerpo. No debemos hacer ningún movimiento sin percatarnos de ello. Cuando hablamos, también debemos estar atentos y con pleno conocimiento de lo que decimos y de nuestros motivos. Debemos estar alertas, despiertos y tranquilos. Luego, en segundo lugar, está la atención en nuestros sentimientos y emociones; que es el tener clara conciencia de nuestros estados de ánimo pasajeros, de si estamos tristes o felices, contentos o descontentos, ansiosos, atemorizados, alegres o excitados. Observamos y vemos todo, sabemos exactamente como estamos; esto no implica que debamos tomar una actitud desapegada de nuestros sentimientos y emociones como si fuésemos espectadores, observando desde fuera. Estaremos experimentando nuestros sentimientos y emociones y al mismo tiempo estaremos siempre atentos, siempre observando lo que sentimos. Tercero y último, la atención de los pensamientos: el saber lo que estamos pensando, saber donde está nuestra mente de un instante a otro. Sabemos que nuestra mente está inquieta y que se distrae fácilmente. Generalmente nuestros pensamientos están distraídos, por esta razón debemos enfocar nuestra atención en los pensamientos, debemos tratar de tener clara conciencia de lo que pensamos momento a momento.

La integración horizontal se logra practicando de esta manera; por medio de esta práctica unificamos los aspectos de la conciencia, dando así origen a nuestro ser. Cuando lo logramos plenamente podemos decir que hemos desarrollado por completo nuestra conciencia reflexiva y nos hemos convertido en seres humanos verdaderos. La concentración no es sólo horizontal sino también vertical. Los aspectos conscientes deben integrarse con los aspectos inconscientes. Esto se logra por medio de un objeto de concentración, un objeto en el cual uno aprende a concentrar toda la atención y en el que se absorben las energías del inconsciente.

El meditador, o aspirante, habiendo alcanzado la integración horizontal llega a un punto crucial; el punto en que deberá hacer una importante transición: desde el plano de la experiencia sensual hasta el plano del mundo de la forma mental y espiritual. Allí aparecen los denominados "cinco obstáculos", que impiden esta transición y que deberán suprimirse para poder entrar en la etapa de la absorción; dicha supresión es temporal. Los cinco obstáculos mentales son erradicados definitivamente solo con el despertar a la Realidad de las cosas. El primer obstáculo es el deseo de experiencias sensuales a través de los cinco sentidos, es decir, el deseo de experimentar sensaciones agradables a través de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto; especialmente sensaciones relacionadas con la comida y el sexo. Siempre que estos deseos estén inquietando la mente no será posible llevar a cabo la transición al estado de la absorción, porque la mente del meditador no puede ocuparse del objeto de concentración.

El segundo obstáculo es el odio, o sentimiento de mala voluntad y resentimiento, que surge cuando el deseo de experiencias sensuales se ve frustrado. Este sentimiento a veces está dirigido hacia el objeto del deseo. El tercer obstáculo es el letargo y la pereza, que nos ata al plano de la conciencia ordinaria y de todos los días. Es una clase de inercia animal de mente y cuerpo. El cuarto es el extremo opuesto del tercero, la ansiedad y el desasosiego, que se manifiesta en nuestra mente cuando ésta se contamina por la inquietud y la preocupación, que nos impiden dedicarnos a algo en concreto, quedándonos en un estado de continuo aspaviento y desasosiego. El quinto y último obstáculo, es la duda. No es el resultado de la honesta curiosidad intelectual, sino más bien una indecisión o aún renuencia a decidirse y a comprometerse a una tarea en particular. Este estado mental proviene esencialmente de la falta de fe, la falta de confianza, el rechazo a admitir que existen estados mentales superiores que el ser humano puede alcanzar. Estos son los cinco obstáculos que deben ser combatidos y eliminados para poder concentrarnos, en nuestra preparación para entrar al estado de absorción.

Para la mente que se encuentra contaminada por los cinco obstáculos, hay cinco analogías o símiles tradicionales, donde se compara la mente con el agua en diferentes estados. La mente contaminada por el deseo de experiencias sensuales, es comparada con agua a la que se le han agregado colorantes, es bonita tal vez pero ha perdido su pureza y trasparencia. Una menta contaminada por el odio es comparada con el agua hirviendo. Una mente contaminada por la pereza y el letargo se dice que es como agua estancada llena de algas. Una mente contaminada por la ansiedad y el desasosiego es como agua abatida por el viento, o por una tormenta, con olas inmensas en turbulencia. Finalmente, una mente contaminada por la duda y la indecisión es como el agua llena de barro. Cuando se suprimen estos cinco obstáculos la mente consciente llega a ser como el agua pura, fresca y cristalina. En este estado de calma la mente está lista para concentrarse.

Los objetos de concentración son de muchas clases, aún dentro de la misma tradición budista. Algunos son simples y ordinarios, otros son complejos y extraordinarios; algunos son objetos ordinarios de cada día, mientras que otros son más raros y peculiares. Por ejemplo, la respiración es un objeto de concentración y existen varias técnicas que consisten en desarrollar la atención o el seguimiento de la respiración. Otro objeto de concentración, muy importante por cierto, es el sonido, especialmente el sonido sagrado que se conoce con el nombre de mantra. O podemos tomar como objeto de concentración un disco de color brillante y puro, rojo, verde, azul, etcétera, de acuerdo con nuestro temperamento. También podemos tomar como objeto de concentración un pedazo de hueso humano, preferiblemente grande. Otra alternativa es tomar una idea para concentrarnos en ella; por ejemplo, podríamos tomar alguna virtud en particular, como puede ser la generosidad. Incluso podemos usar objetos tan ordinarios y mundanos como la llama de una vela. Podemos concentrarnos en los diferentes centros psíquicos de nuestro cuerpo, o en una imagen mental del Buda, un gran Bodhisattva, un gran maestro.

Usar cualquiera de estos objetos, ya sea la respiración, un mantra, una llama, una imagen del Buda, etcétera, nuestra mente puede llegar a absorberse de una forma profunda, logrando alcanzar el estado de absorción.

No es necesario usar todos y cada uno de los objetos de concentración mencionados, aunque es posible encontrar sistemas de meditación tradicionales que los combinan secuencialmente; también pueden combinárseles con métodos indirectos para elevar el nivel de conciencia, como pueden ser los rituales y cantos.

Si procedemos de esta manera, es decir, si integramos la mente consciente con la mente inconsciente, si vencemos los obstáculos mentales, si tomamos uno o varios objetos de concentración y si nuestras energías más profundas comienzan a fluir con mayor fuerza, hacia el objeto de concentración, experimentaremos un gran cambio: nuestro nivel de conciencia empezará a elevarse, yendo del plano del mundo de la experiencia sensual al plano de la forma espiritual y mental. En otras palabras, estaremos pasando de la primera a la segunda etapa de meditación; estaremos pasando de la meditación, en el sentido de concentración, a la meditación en el sentido de absorción.

La Etapa de la Absorción

La segunda etapa de la meditación es la absorción, dividida a su vez en cuatro niveles, a través de los cuales continua el proceso de la integración que ya había comenzado en la etapa anterior. En el proceso de absorción, la mente consciente purificada se integra con la superconsciente, y las energías de la mente superconsciente, puramente espirituales, comienzan a fluir. La absorción representa el proceso de unificación de la mente hacia niveles de conciencia superiores, en niveles de ser cada vez más elevados. A medida que este proceso se lleva a cabo se transforman gradualmente en estados y funciones superiores.

Todavía existe un poquito de actividad mental en este primer nivel. Todavía nos encontraremos pensando de forma muy sutil en cosas mundanas, incluso la meditación que estamos realizando. A partir del segundo nivel de absorción desaparece por completo este tipo de actividad mental y el pensamiento. Tal vez muchos imaginarán que al no pensar uno se vuelve inerte, como si estuviera muerto, pero no es así. Podemos incluso decir que, debido a que no estamos pensando, nuestra conciencia se vuelve más clara y brillante, más radiante que nunca. Pero a partir del segundo nivel de absorción, no hay pensamiento; podemos tratar de apreciar que la experiencia de estos niveles no tienen un origen analítico, ni intelectual, sino que proceden de imágenes y símbolos. Es posible lograr esto utilizando las cuatro símiles tradicionales, que el Buda usó para ilustrar los cuatro niveles de absorción.

El primer nivel lo compara con el jabón en polvo mezclado completamente con agua. El Buda nos pide que imaginemos como una persona toma el jabón y un poco de agua, mezclándolos de tal manera que quedan totalmente absorbidos uno en el otro, formando una mezcla homogénea perfecta. No sobrará ni una gota de agua, ni habrá un solo grano de jabón que no se haya saturado de agua. Así es el primer estado de absorción, de acuerdo con el Buda. En este estado el cuerpo psicofísico queda lleno de felicidad, éxtasis, alegría y, al mismo tiempo, todos estos sentimientos estarán perfectamente equilibrados; todo está en calma, estable y firme: la concentración se convierte en algo natural y espontáneo.

Para describir el segundo nivel de absorción, el Buda nos pide que imaginemos un gran lago de aguas tranquilas y puras. Este lago se abastece de una fuente subterránea, de tal modo que hay un continuo flujo de agua pura que emerge desde las grandes profundidades; así es el segundo estado de absorción. Se encuentra en calma, claro tranquilo, puro, transparente, pero desde niveles aún más profundos emerge algo más puro, aún más maravilloso, burbujeando continuamente. Este es el componente espiritual, la conciencia superior, que nos inspira.

El Buda nos dice que el tercer nivel de absorción es como el mismo lago, el mismo componente acuático, solo que esta vez contiene innumerables flores de loto. Estas flores de loto se encuentran completamente sumergidas en las aguas puras del lago. Del mismo modo, en el tercer nivel de absorción, se puede decir que nos encontramos completamente sumergidos en esta conciencia espiritual, empapados de esa conciencia superior. Estamos saturados por dentro y rodeados por ella desde fuera; así es el tercer nivel de absorción.

En el caso del cuarto nivel de absorción, el Buda nos pide que imaginemos un hombre que, en un día caluroso, acaba de tomar un baño. Al haberse lavado bien, se envuelve con una sábana blanca, de modo que queda completamente cubierto de pies a cabeza. Así, nos dice el Buda, es el cuarto nivel de absorción. Estamos protegidos por esa conciencia superior del contacto y de la influencia de esos estados inferiores. Es como si estuviésemos rodeados de un aura poderosa; no es que podamos sumergirnos en este estado, sino más bien que este estado desciende sobre nosotros y nos envuelve. Además comienza a emanar radiaciones, de tal manera que crea un cuerpo meditativo a nuestro alrededor. En este estado no seremos afectados con facilidad, sin embargo podremos influir y afectar a otros.

Estos son los cuatro niveles de absorción; si queremos recordarlos y adquirir cierta identificación imaginativa de las experiencias descritas, tal vez sería mejor que usáramos las cuatro símiles que nos ha brindado el Buda. Al haber atravesado, por lo menos imaginariamente, estos cuatro niveles de absorción, podemos pasar ahora a la tercera etapa de la meditación.

La Etapa de la Visión Clara

Es la visión o comprensión clara de la naturaleza real de las cosas; en la terminología budista tradicional se dice que es la visión de las cosas como son realmente. En otras palabras, usando un lenguaje más abstracto y filosófico, es la comprensión directa de la Realidad misma. Incluso podría decirse que esto es lo que la palabra meditación significa en su sentido más elevado, en términos de la visión clara. Tal percepción se compone de dos partes. Por un lado es la comprensión de todo lo condicionado, del mundo o todo lo transitorio, etcétera, y también es la comprensión de lo Incondicionado, lo que trasciende al mundo, lo Absoluto, lo Ultimo.

La visión de lo condicionado consiste en tres aspectos: Primero comprendemos que todas las cosas condicionadas y mundanas, por naturaleza propia, no pueden ofrecernos satisfacción real o duradera. Debemos buscar la satisfacción en otra parte; segundo, comprendemos que todo lo mundano, lo condicionado, lo transitorio es perecedero, y que por lo tanto no podemos poseerlo para siempre; tercero y último, comprendemos que lo condicionado solo existe en un nivel relativo y no en uno absoluto; no posee una realidad permanente última.

Entonces, la Visión Clara en lo Trascendental consiste, de acuerdo con una de las tantas formulaciones, en los "cinco conocimientos" o las "cinco sabidurías". Estos conocimientos no lo son en un sentido ordinario, sino que van más allá de la esfera intelectual. El primero puede describirse como "el conocimiento de la totalidad de las cosas", no tanto como la suma de las diferentes partes sino en su sentido más profundo, a la luz de su principio unificador. Luego tenemos el conocimiento de todas las cosas mundanas y trascendentales sin un rastro de distorsión subjetiva. A este conocimiento a veces se le conoce como "el conocimiento similar a un espejo", denominado de esta manera porque refleja todo lo que se le presenta tal y como es, sin subjetividad, ni prejuicio, sin oscurecer la realidad. En tercer lugar, está el conocimiento de las cosas en su absoluta igualdad e identidad, viendo una misma Mente en todo y una misma Realidad -Shunyata-. En cuarto lugar, está el conocimiento de las cosas en su particularidad y su diversidad; la igualdad absoluta no borra la diversidad absoluta, ni impone desequilibrios, vemos a las cosas en su unidad absoluta. Finalmente tenemos el conocimiento de lo que hay que hacer para el beneficio espiritual de otros seres vivientes.

¿CUALQUIER PERSONA PUEDE PRACTICAR LA MEDITACIÓN?

Si se encuentra bien de salud, no existe razón alguna por la que no pueda practicar la meditación. Sin embargo, su médico de cabecera le advertirá sobre ciertos tipos de meditación que no podrá practicar en caso de que encuentre dificultad a la hora de realizar actividades de bajo rendimiento físico. Algunas técnicas, como la meditación de conciencia plena, utilizan yoga como parte de la práctica.

Existen escasos informes en los que conste que una persona se ha sentido mal tras practicar meditación, pero si sufre una enfermedad mental, hable con su médico de cabecera para que le aconseje si debe o no practicar la meditación.

PASOS A SEGUIR

Busque un lugar tranquilo. La meditación requiere concentración, por lo que debe evitar distracciones; encuentra un lugar adecuado para poder relajarse y que no le molesten.
Siéntase cómodo. Si va a estar en una posición determinada durante un largo periodo de tiempo, es importante que esté lo más cómodo posible.
Concentre su atención. Respirar de forma adecuada, o repetir un mantra le ayudará a entrar en estado de meditación.
Tenga la mente abierta. Si es la primera vez que intenta practicar la meditación y no es capaz de concentrarse, recuerde que requiere práctica.
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