LAS TRES REJAS
Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:
-Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! –lo interrumpe el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguién?
-No, en realidad, no. Al contrario...
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces –dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, olvidemoslo
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sábado, 23 de septiembre de 2017
sábado, 5 de agosto de 2017
La enseñanza del Maestro
Érase una vez un maestro que hablaba a un grupo de gente y su mensaje resultaba tan maravilloso que todas las personas que estaban allí reunidas se sintieron conmovidas por sus palabras de amor. En medio de esa multitud, se encontraba un hombre que había escuchado todas las palabras que el maestro había pronunciado. Era un hombre muy humilde y de gran corazón, que se sintió tan conmovido por las palabras del maestro que sintió la necesidad de invitarlo a su hogar.
Así pues, cuando el maestro acabó de hablar, el hombre se abrió paso entre la multitud, se acercó a él y, mirándole a los ojos, le dijo: «Sé que está muy ocupado y que todos requieren su atención. También sé que casi no dispone de tiempo ni para escuchar mis palabras, pero mi corazón se siente tan libre y es tanto el amor que siento por usted que me mueve la necesidad de invitarle a mi hogar. Quiero prepararle la mejor de las comidas. No espero que acepte, pero quería que lo supiera». El maestro le miró a los ojos, y con la más bella de las sonrisas, le contestó: «Prepáralo todo. Iré». Entonces, el maestro se alejó. Al oír estas palabras el corazón del hombre se sintió lleno de júbilo. A duras penas podía esperar a que llegase el momento de servir al maestro y expresarle el amor que sentía por él. Sería el día más importante de su vida: el maestro estaría con él. Compró la mejor comida y el mejor vino y buscó las ropas más preciosas para ofrecérselas como regalo. Después corrió hacia su casa a fin de llevar a cabo todos los preparativos para recibir al maestro.
Lo limpió todo, preparó una comida deliciosa y decoró bellamente la mesa. Su corazón estaba rebosante de alegría porque el maestro pronto estaría allí. El hombre esperaba ansioso cuando alguien llamó a la puerta. La abrió con afán pero, en lugar del maestro, se encontró con una anciana. Ésta le miró a los ojos y le dijo: «Estoy hambrienta. ¿Podrías darme un trozo de pan?». El se sintió un poco decepcionado al ver que no se trataba del maestro. Miró a la mujer y le dijo: «Por favor, entre en mi casa». La sentó en el lugar que había preparado para el maestro y le ofreció la comida que había cocinado para él. Pero estaba ansioso y esperaba que la mujer se diese prisa en acabar de comer.
La anciana se sintió conmovida por la generosidad de este hombre. Le dio las gracias y se marchó. Apenas hubo acabado de preparar de nuevo la mesa para el maestro cuando alguien volvió a llamar a su puerta. Esta vez se trataba de un desconocido que había viajado a través del desierto. El forastero le miró y le dijo: «Estoy sediento. ¿Podrías darme algo para beber?».
jueves, 3 de agosto de 2017
TODO LO QUE DAS,...TE LO DAS A TI MISMO.
TODO LO QUE DAS,...TE LO DAS A TI MISMO.
Había una señora alemana que había llegado al ashram de Ramana Maharshi, y al parecer había hecho una donación de algún tipo, pero no estaba feliz por alguna razón.
Ella se quejaba a Ramana y él se mantuvo en silencio.
Le pregunté al intérprete: "¿Qué es lo que quiere?"
El intérprete dijo: "Ella quiere que le devuelvan su donación. Quiere volver de nuevo a Alemania".
Así que ella empezó a discutir.
Todo estaba ocurriendo delante de Ramana.
Ella comenzó a discutir con uno de los gerentes del ashram y Ramana simplemente miraba.
Entonces, Ramana dijo en Inglés: "Devuélvanle su donación y añadan cincuenta rupias más", lo que hicieron, y ella se marchó.
Esta era su naturaleza (de Ramana Maharshi). Él nunca veía nada malo. Nunca apartaba a nadie de su amor. No importa lo que hicieran, quiénes eran, dónde estaba su ego, él comprendía y amaba a todos de la misma manera.
Recuerdo, cuando él le devolvió su donación además de unas pocas rupias más, la tarde siguiente, un devoto le preguntó: "Ramana, ¿por qué hiciste eso?"
Y Ramana explicó: "Cuando ella nos dio una donación, ¿a quién crees que se la dio? Se la dio a sí misma, pues sólo hay un Sí mismo. Cuando ella se la llevó, ella se la quitó a sí misma. Cuando vuelva a Alemania estoy seguro de que va a tener problemas financieros hasta que aprenda que todo lo que das sólo te lo estás dando a ti mismo, porque no hay dos, o tres, o cuatro sí mismos, sólo hay un Sí mismo".
Y esto incluye todo lo que haces en tu vida, la forma en que miras a otra persona, simplemente estás viéndote a ti mismo.
Fuente: Robert Adams.
miércoles, 14 de junio de 2017
Leyenda Budista
Cuenta la leyenda que en un monasterio budista ubicado en una ladera casi inaccesible de las frías y escarpadas montañas de los Himalayas, un buen día uno de los monjes guardianes amaneció sin vida..
Le hicieron los rituales tibetanos propios para esas ocasiones, llenas de profundo respeto y misticismo.
Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián.
Sin embargo, era preciso que algún otro monje asumiera las funciones del puesto vacante del guardián. Debía encontrarse el monje adecuado para llevarlas a cabo.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos del monasterio para determinar quien ocuparía el honroso puesto de Guardián.
El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en la que estaban reunidos y encima de ésta, colocó un exquisito jarrón de porcelana, y en él, una rosa amarilla de extraordinaria belleza y dijo:
- “He aquí el problema. Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.”
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro.
Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas…
Qué representaría ese bello jarrón con flores?
Qué hacer con él?
Cuál podría ser el enigma encerrado en tan delicada belleza?
Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo?
Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor?
Eran tantas preguntas…..
En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … Zaz!! destruyó todo de un sólo golpe.
- “He aquí el problema. Asumirá el puesto de Honorable Guardián de nuestro monasterio el primer monje que lo resuelva.”
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de gran valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro.
Los monjes se quedaron como petrificados, en el más respetuoso silencio, hundidos en sus interrogantes internas…
Qué representaría ese bello jarrón con flores?
Qué hacer con él?
Cuál podría ser el enigma encerrado en tan delicada belleza?
Simbolizaría acaso las tentaciones del mundo?
Podría ser algo tan simple como que necesitara agua la flor?
Eran tantas preguntas…..
En momento determinado, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro, y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y … Zaz!! destruyó todo de un sólo golpe.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo:
- “Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio”.
- “Alguien se ha atrevido no sólo a dar solución al problema, sino a eliminarlo. Honremos a nuestro nuevo Guardián del Monasterio”.
En realidad, poco importa cuál sea el problema. Hay problemas cuyo aspecto nos confunde, pues halaga los sentidos. En el fondo sigue siendo un problema. Si es un problema, es exactamente eso: un problema, y precisa ser eliminado, no importa que se trate de una mujer sensacional, o de un hombre maravilloso o de un gran amor que se esfumado; por más hermoso que haya sido la experiencia que has vivido o lo significaba que haya sido la persona con quien has estado, si no existiera más sentido para ello en tu vida, tiene que ser eliminado.
Muchas personas cargan la vida entera el peso de cosas que fueron importantes en su pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus mentes, espacio que es indispensable para recrear la vida.
Un antiguo proverbio Chino dice:
“Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino.”
Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no tienen más sentido que sigan ocupando un espacio en tu mente.
Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar NADA de ellos. Así te ahorrarás disgustos.
No te quejes con tu Dios diciéndole que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un gran Dios.
“Para que tú puedas beber vino en una copa que se encuentra llena de Té, es necesario primero tirar el té, y entonces podrás servir y beber el vino.”
Limpia tu vida, comienza por las gavetas, armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no tienen más sentido que sigan ocupando un espacio en tu mente.
Exígete a ti mismo lo que te gustaría exigirles a los demás, y a los demás déjalos tranquilos sin esperar NADA de ellos. Así te ahorrarás disgustos.
No te quejes con tu Dios diciéndole que tienes un gran problema, dile a tu problema que tienes un gran Dios.
DESCONOZCO EL AUTOR .
jueves, 25 de mayo de 2017
Cuentan que una vez...
Cuentan que una vez, se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura les propuso:
—Oigan, vamos jugar a las escondidas.
La intriga levantó la ceja y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó:
—¿Escondidas?
El entusiasmo danzó, seguido de la euforia. La alegría dio tantos saltos
que terminó por convencer a la duda y a la apatía, que nunca se interesaban por nada.
1,2,3… Comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, cayó detrás de la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió detrás de la sombra del triunfo que, por propio esfuerzo, había conseguido llegar a la copa más alta del árbol.
La generosidad casi no consigue esconderse, porque cada lugar que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: si era un lago cristalino, ideal para la belleza, si era la copa del árbol perfecta para la timidez, si era una ráfaga de viento, magnífico para la libertad. Así es que terminó por esconderse en un rayo de sol.
El egoísmo, un lugar bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero sólo para el. La mentira se escondió detrás del arco iris, y la pasión y el deseo, en el centro de los volcanes.
Cuando la locura terminaba de contar, el amor todavía no había encontrado lugar para esconderse, pues todos estaban ya ocupados, hasta que encontró un rosal y cariñósamente decidió esconderse entre sus flores.
Concluyó la locura y comenzó la búsqueda.
La primera en aparecer fue la pereza, apenas a tres pasos de una piedra. Sintió vibrar a la pasión y al deseo en los volcanes. En un descuido, encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo.
Al egoísmo, no tuvo que buscarlo, él solo salió disparado de su escondite,
que era en verdad era un nido de avispas.
De tanto caminar, sintió sed, y al aproximarse a un lago, descubrió a la belleza. La duda, fue más fácil de encontrar, estaba sentada sobre un cerro sin decidir donde esconderse.
Y así fue encontrándolos a todos, al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una cueva oscura pero, el amor no aparecía en ningún lugar. La locura lo busco detrás de cada árbol, debajo de cada roca del planeta y encima de las montañas.
Cuando estaba apunto de darse por vencida, encontró un rosal y comenzó a mover sus ramas, entonces escuchó un grito doloroso, habían herido al amor en los ojos. La locura no sabía que hacer para disculparse, lloró, rezó, imploró, pidió perdón y prometió ser su guía para siempre.
Es por eso que desde entonces: el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.
viernes, 7 de abril de 2017
Mi ángel Guardián.Cuento espiritual
Aquí os dejo un Cuento espiritual que acabo de grabar y publicar en Youtube. Espero que os guste. Un cariñoso saludo a todos.
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