En un lugar tranquilo y silencioso colóquese en posición horizontal y cierre los ojos. Intente representar mentalmente una bola de luz blanca tan resplandeciente como el sol.
Visualice esa esfera de luz flotando sobre su cabeza. Déjela reposar allí durante algunos segundo. Es importante que ningún otro pensamiento ocupe en ese instante su mente.
Luego desplace la bola de luz a lo largo de su cuerpo hasta que se pose en su bajo vientre, entre el ombligo y los genitales, zona donde se encuentra el chakra sacro.
Haga una inspiración larga, lenta y profunda. Perciba como la esfera vuelve a desplazarse hacia su coronilla y al exhalar, regresa al sacro. Sienta como sus canales internos absorben la luz y se purifican. Aspire el poder de esa luz, recordando que al inspirar usted se alimenta de energía y al expulsar el aire, adquiere una potente fuerza impulsora.
Repita por lo menos diez veces. Luego normalice su respiración, abra los ojos e imagine la esfera que asciende hacia el techo donde se dibuja un circulo del tamaño de su cráneo. Durante unos minutos concéntrese en ese circulo, tratando de aquietar por completo la mente. Cualquier imagen o idea que se presente en ese momento será un mensaje de su inconsciente al que deberá prestarle gran atención. Si practica este ejercicio a diario, su capacidad intuitiva será cada vez mas poderosa.
Visualice esa esfera de luz flotando sobre su cabeza. Déjela reposar allí durante algunos segundo. Es importante que ningún otro pensamiento ocupe en ese instante su mente.
Luego desplace la bola de luz a lo largo de su cuerpo hasta que se pose en su bajo vientre, entre el ombligo y los genitales, zona donde se encuentra el chakra sacro.
Haga una inspiración larga, lenta y profunda. Perciba como la esfera vuelve a desplazarse hacia su coronilla y al exhalar, regresa al sacro. Sienta como sus canales internos absorben la luz y se purifican. Aspire el poder de esa luz, recordando que al inspirar usted se alimenta de energía y al expulsar el aire, adquiere una potente fuerza impulsora.
Repita por lo menos diez veces. Luego normalice su respiración, abra los ojos e imagine la esfera que asciende hacia el techo donde se dibuja un circulo del tamaño de su cráneo. Durante unos minutos concéntrese en ese circulo, tratando de aquietar por completo la mente. Cualquier imagen o idea que se presente en ese momento será un mensaje de su inconsciente al que deberá prestarle gran atención. Si practica este ejercicio a diario, su capacidad intuitiva será cada vez mas poderosa.

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